El hotel OPERA GARDEN está formado por dos edificios del siglo XIX separados por un jardín en el que se encuentran algunas especies poco comunes procedentes del Extremo Oriente. La proximidad del hotel al teatro del Liceo y el hecho de tener este jardín interior son los motivos que dan nombre al hotel y que han servido como inspiración a la hora de realizar el diseño de sus habitaciones.
Hemos querido respetar todo lo posible la arquitectura exterior e interior de estos edificios que datan de 1862 e intervenir de forma más contundente en los espacios peor conservados para dotarles de mayor personalidad.
En un principio nos encontramos con la dificultad de que la zona más adecuada para situar la recepción estaba situada a 20 metros de puerta de entrada, al fondo del antiguo pasillo para los carruajes. Decidimos transformar este inconveniente en ventaja colocando una “alfombra” de mármol negro sobre el mármol gris desde la entrada a la recepción, para conducir al cliente y crear una entrada majestuosa.
El bar y el restaurante se encuentran a continuación, caracterizados por el color negro de las paredes y del mobiliario, roto con detalles naranjas en manteles, apliques y lámparas.
Hemos diseñado los pasillos para que resulten misteriosos, que seduzcan y dirijan al cliente. Son completamente negros, salvo por las puertas blancas de las habitaciones que sirven de pantallas para iluminar el resto del pasillo. De esta forma, al entrar en la habitación tenemos una sensación de calidez y luminosidad mucho mayor.
Las habitaciones resultan acogedoras y luminosas. El blanco es protagonista combinado siempre con un color dependiendo del piso en el que nos encontremos, este color puede ser ocre, verde, naranja o lila.
Dentro de la habitación la luz potencia su calidez, luces indirectas, lámparas colgantes o de sobremesa, que iluminan donde es preciso evitando el exceso de luz y creando un entorno acogedor. Este efecto se potencia con los tonos marrones y rojizos de la tarima que cubre el suelo. Todos los muebles han sido diseñados por Dsignio, son blancos para dar mayor amplitud a la habitación y están combinados con el color propio de la habitación.
Sobre el cabecero de la cama figuran partituras de las óperas que más veces han sido representadas en el Liceo, mostrando ediciones del siglo XIX por su belleza estética. Frente a ellas, fotografías de David Viñuales, impresas en lienzos, con motivos vegetales recuerdan el jardín que alberga el hotel.